En medio de una situación social cada vez más compleja y con un volumen creciente de residuos orgánicos en el mercado frutihortícola, el presidente de la Cooperativa de Frutihortícolas de Salta (Cofruthos), Juan Russo, reconoció que la institución analiza alternativas para reutilizar los desechos vegetales y avanzar hacia prácticas más sustentables.
El dirigente habló sobre una problemática cotidiana en el predio: toneladas de frutas y verduras descartadas terminan diariamente en el basural San Javier. Parte de esos restos son retirados por vecinos y recolectores informales que buscan alimentos para consumo propio o para recuperación de materiales reciclables.
«Lamentablemente todos esos residuos van al basural», admitió Russo durante una entrevista concedida para el suplemento Hablemos de lo que viene: Ambiente, Comer en el Siglo XXI, de El Tribuno. Explicó que actualmente existe una empresa encargada de retirar los desperdicios del mercado, aunque reconoció que todavía no hay un sistema consolidado de aprovechamiento de residuos orgánicos.
La situación expone dos fenómenos simultáneos: por un lado, el crecimiento de desperdicios alimentarios y, por otro, el aumento de personas que se acercan a buscar mercadería descartada. «Cada vez hay más gente que va a buscar comida», señaló Russo, reflejando el impacto de la crisis económica sobre numerosos sectores sociales.
Según explicó, gran parte de la mercadería descartada ya no se encuentra en condiciones aptas para la venta ni para donaciones formales. Sin embargo, muchos productos todavía son retirados por personas que recorren los contenedores y zonas de descarte del mercado.
Ante este escenario, desde el Cofruthos comenzaron a pensar alternativas vinculadas a la economía circular y el compostaje. Russo indicó que existe una idea inicial para transformar parte de los residuos orgánicos en abono agrícola.
«La idea es más adelante hacer algo estilo compost», comentó. Aunque aclaró que el proyecto todavía se encuentra en una etapa muy preliminar y que requerirá autorizaciones, planificación y articulación institucional.
El titular de Cofruthos mencionó incluso la posibilidad de trabajar junto a sectores agrícolas o entidades interesadas en reutilizar los restos vegetales. «Estamos en busca de alguien que pueda reutilizar todo el material orgánico. Invitamos a cualquier tipo de organización a sentarnos a buscar alternativas al tratamiento que tiene hoy los desechos del Cofruthos», sostuvo.
La propuesta abre la puerta a posibles articulaciones con organizaciones ambientales, cooperativas de recicladores urbanos, instituciones académicas o productores agroecológicos que puedan aportar experiencia técnica para convertir los desperdicios del mercado en fertilizantes naturales.
Es indispensable que, dentro de ese proyecto, también se tenga en cuenta a las familias que van a buscar alimentos de descarte.
La gestión de residuos orgánicos se convirtió en uno de los principales desafíos ambientales de las ciudades. Según organismos internacionales, cerca de un tercio de los alimentos producidos en el mundo termina desperdiciado, mientras millones de personas enfrentan dificultades para acceder a una alimentación adecuada.
En mercados concentradores como Cofruthos, el volumen diario de frutas y verduras descartadas representa además un problema ambiental importante: al descomponerse en basurales generan gases contaminantes y líquidos lixiviados que afectan el suelo y el ambiente.
Frente a ello, el compostaje aparece como una de las alternativas más sostenibles. El proceso permite transformar residuos orgánicos en abono natural para cultivos, reduciendo la cantidad de basura enviada a disposición final y promoviendo prácticas de producción más ecológicas.
Por ahora, en Cofruthos la iniciativa permanece en etapa de análisis. Pero el reconocimiento público de la problemática y la búsqueda de articulaciones representan un primer paso para pensar un modelo de gestión más sustentable para uno de los principales centros de abastecimiento de alimentos de Salta.