
Un correcto análisis jurídico de un inmueble comienza siempre por el estudio de títulos.
Este procedimiento implica revisar la cadena de transmisiones del dominio durante, al menos, los últimos 20 años, para verificar que cada acto haya sido válido, legítimo y sin vicios.
Como profesional, usted debe exigir:
— Informe de dominio actualizado
— Informe de inhibiciones del titular
— Libre deuda de impuestos: municipal, inmobiliario y servicios
— Plano de mensura y estado parcelario vigente
— Reglamento de copropiedad, en caso de PH
Además, es fundamental corroborar que quien vende sea efectivamente el titular registral… y que actúe con plena capacidad jurídica.
En operaciones más complejas, como sucesiones o bienes gananciales, se deben analizar también declaratorias de herederos o asentimientos conyugales.
Un error en esta etapa puede derivar en nulidades, litigios o pérdida total de la inversión.
Por eso, el verdadero valor de un asesor inmobiliario o jurídico no está en vender… sino en evitar que su cliente compre un problema.