A simple vista parecen piezas de museo. Aviones de combate, barcos, escenas bélicas y dioramas cargados de detalles capturan la atención de cualquiera. Pero detrás de cada maqueta hay horas de trabajo, investigación y una pasión que comenzó en la infancia. Lucas Gutiérrez Quintar tiene 18 años y desde Salta construye modelos realistas inspirados en la Guerra de Malvinas, la Segunda Guerra Mundial y la historia de la aviación.
Los dioramas son maquetas tridimensionales a escala reducida que representan escenas, paisajes o momentos históricos, y son una de las especialidades del joven salteño, quien logra recrear episodios bélicos con un nivel de detalle sorprendente.
En diálogo con El Tribuno, contó cómo nació este hobby que hoy ocupa gran parte de su tiempo y que incluso ya proyecta como parte de su futuro profesional.
“Lo más lejano que recuerdo fue cuando le pregunté a mi papá qué era la Segunda Guerra Mundial”, relató. Esa simple curiosidad infantil abrió la puerta a un universo que terminaría atrapándolo por completo. “Empecé a investigar por mi cuenta y me encontré con un mundo donde lo que más me fascinó fueron los vehículos”, explicó.
Los primeros modelos los hacía con cartón. Después pasó a las maquetas de papel y, con los años, llegó al modelismo plástico, una disciplina mucho más compleja y detallista. Aunque las maquetas profesionales comenzaron hace apenas dos años, Lucas asegura que el hobby lo acompaña prácticamente desde los siete años.

Malvinas, memoria y homenaje
Su interés por Malvinas surgió de una necesidad personal de mantener viva la memoria histórica. “Me parece importante recordar y hacer memoria de ese capítulo de la historia. Más allá de las muertes y todo eso, es importante glorificar el trabajo que hicieron todos los veteranos que participaron en este conflicto”, expresó.
Uno de sus trabajos más impactantes recrea el ataque argentino al HMS Invincible durante la guerra de 1982. La escena representa el momento en que la Armada Argentina lanzó el último misil Exocet disponible contra la flota británica.
“Ese ataque ocurrió el 30 de mayo de 1982. Como era el último Exocet, buscaron un objetivo importante para la flota inglesa”, explicó mientras mostraba la maqueta. El diorama incluye los aviones involucrados en la misión: dos aeronaves principales, una de ellas equipada con el misil, y cuatro A-4 que acompañaban el operativo con bombas.
“Una vez que el misil fue lanzado, los aviones seguían la estela hasta el blanco y ahí tiraban las bombas sobre el Invincible”, detalló.
Pero Malvinas no es el único eje de sus creaciones. Lucas también construyó aviones de distintas épocas de la aviación argentina y mundial. Entre ellos, un biplano ambientado en la década de 1920, un Corsair de los años 50 y diversos vehículos terrestres de la Segunda Guerra Mundial.
Algunas piezas incluso nacen de su propia imaginación. “Este, por ejemplo, es ficticio, nunca existió, pero me llamó la atención hacerlo”, comentó mientras exhibía una de las aeronaves.
Las maquetas varían de tamaño según la escala utilizada. “Este es uno 35 y este uno 72. Entre más grande el número, más grande la escala”, explicó con naturalidad, demostrando el conocimiento técnico adquirido a lo largo de los años.
Más de 50 maquetas y un sueño aeronáutico
El nivel de detalle de sus obras sorprende. En una recreación ambientada en la Segunda Guerra Mundial, aún en proceso, ya lleva más de un mes y medio de trabajo. Sin embargo, reconoce que cuando tiene más tiempo libre puede terminar una maqueta compleja en apenas una semana. “Como es tan grande, le meto bastante detalle”, contó.
La elaboración de cada escena implica también un trabajo artesanal minucioso. Lucas utiliza materiales variados como yeso, tergopol, plástico, aluminio, silicona transparente y resina epóxica. Pero también incorpora recursos poco convencionales: usa birulana para recrear vegetación o efectos de desgaste y hasta palitos chinos para algunas estructuras y soportes.
“Este piso adoquinado lo hice con tergopol. El edificio es de yeso y los cristales están hechos con plástico de botella”, explicó. En el caso de las escenas marítimas, el proceso es todavía más complejo: primero modela la forma del mar con papel aluminio, luego agrega yeso para alisar, aplica silicona transparente y finalmente una capa de resina epóxica para lograr el efecto realista del agua.
La pasión por el modelismo ya ocupa buena parte de su habitación. “Debo tener más de 50 maquetas”, contó entre risas. Muchas fueron realizadas a lo largo de los años y otras esperan todavía ser armadas. Mientras termina el colegio, Lucas también empieza a proyectar su futuro. Tiene claro que quiere seguir ligado al mundo aeronáutico y sueña con estudiar ingeniería aeronáutica, posiblemente en Córdoba o incluso en otro país.
“Quiero relacionarlo con todo esto: diseñar, modelar, todo lo que sería el mundo aeronáutico”, aseguró. Además de la admiración por la aviación y la historia militar, también destaca el valor de quienes combatieron en Malvinas. “Fue algo de mucho valor lo que demostraron y nos dejaron bien parados frente a una fuerza superior”, afirmó.
Actualmente forma parte de IPMS Salta, un grupo dedicado al modelismo, y busca que más jóvenes se acerquen a esta actividad. “Es un hobby muy lindo. Te ayuda a soltar la creatividad y también, en momentos de estrés, te libera”, sostuvo. Por eso invita a quienes tengan curiosidad a buscarlos en redes sociales y sumarse a la comunidad.
Con apenas 18 años, Lucas ya encontró una manera singular de unir historia, arte y memoria. Cada maqueta que construye no solo reproduce escenas del pasado: también refleja dedicación, paciencia y un profundo respeto por quienes protagonizaron algunos de los capítulos más importantes de la historia argentina.

