En medio del dolor social por la muerte del pequeño Tomás Sotero Alancay y la creciente tensión institucional en La Merced, el debate político comenzó a centrarse en un punto clave: la continuidad del intendente Javier Wayar dependerá, según plantean desde la Legislatura, de su capacidad para garantizar el funcionamiento del municipio.

«Si el intendente va a la Municipalidad, atiende a los vecinos y presta servicios, no hay problema en que siga en su cargo», afirmó el diputado provincial por Cerrillos, Luis Albeza, al referirse al escenario abierto tras la tragedia y las protestas que se intensificaron en los últimos días.

Mientras vecinos volvieron a movilizarse para exigir justicia, la atención también se posó en el funcionamiento de la comuna. El lunes pasado, una manifestación derivó en incidentes cuando un grupo intentó ingresar al edificio municipal, lo que generó enfrentamientos con la policía y profundizó el malestar social.

En ese contexto, la figura de Wayar quedó en el centro de la escena. El intendente reapareció públicamente ayer, aunque no en la sede comunal, sino supervisando trabajos en el camino a Sumalao, en la antesala de la tradicional festividad religiosa que convocará a miles de fieles desde este viernes.

El eje: servicios y presencia

Para Albeza, el foco no está puesto en una disputa política sino en el funcionamiento institucional. El legislador fue claro al señalar que la intervención es una herramienta extrema, que solo debería avanzar si se confirma una situación de «gravedad institucional».

En ese sentido, advirtió que uno de los principales problemas radica en la falta de presencia del jefe comunal en la Municipalidad y en la dificultad de los vecinos para acceder a servicios básicos o canalizar reclamos.

«El vecino tiene que poder ir a pagar un impuesto, hacer un trámite o hablar con sus autoridades. Si eso no ocurre, estamos ante un problema institucional serio», explicó.

Incluso, describió el escenario como una «acefalía de hecho» si la ausencia del intendente se prolonga en el tiempo, afectando el normal funcionamiento del municipio.

El pedido de intervención

El proyecto de intervención ya ingresó formalmente a la Legislatura y fue girado a comisiones, donde deberá ser analizado antes de llegar al recinto. Según explicó Albeza, el tratamiento seguirá el procedimiento habitual y no será resuelto de manera inmediata, rechazando que el pedido haya sido «congelado» en Diputados.

La iniciativa fue impulsada por legisladores del departamento Cerrillos y se apoya en la causal de «gravedad institucional» prevista en la Constitución provincial.

No obstante, el propio diputado dejó abierta la posibilidad de que el proceso no avance si la situación logra encauzarse. «No es una medida contra el intendente. Lo que queremos es que el municipio funcione», remarcó.

Reclamos y tensión social

En paralelo, continúan los pedidos de informes vinculados al accionar policial, la respuesta del sistema de salud y la situación del conductor involucrado en el hecho que derivó en la muerte del niño el pasado domingo.

Las protestas, impulsadas por vecinos profundamente conmovidos, mantienen en vilo a la localidad. Si bien desde el ámbito político reconocen que pueden existir sectores que intenten capitalizar la situación, coinciden en que el malestar social es genuino.

Se están moviendo intereses políticos y aprovechan esta situación que atraviesa el intendente de la Merced. Hay quienes van realmente porque están conmovidos con la situación. Vi muchas mujeres que sí lo estaban y seguramente hay algunos oportunistas.

Ahora, el escenario queda atado a dos variables: la evolución del conflicto en las calles y la capacidad del Ejecutivo municipal para recuperar la normalidad administrativa.

En ese delicado equilibrio, la definición de Albeza sintetiza el momento político: la continuidad del intendente no está descartada, pero queda supeditada a una condición básica, que el municipio vuelva a funcionar de cara a los vecinos.

Reuniones y tareas

Mas allá de la manifestación y del repudio popular en La Merced, la atención se focalizó en la tarea dentro del municpio, luego de las fuertes protestas del lunes pasado donde un grupo intentó ingresar a la sede comunal, confrontando fertemente con la Policía. El intendente Javier Wayar reapareció en la escena ayer, no en las oficinas de la comuna, pero se lo vio supervisando las tareas de mejoras en el camino a Sumalao, localidad que comenzará desde este viernes a tener mayor afluencia con los fieles que llegan al lugar por la tradicional festividad religiosa.

El jefe comunal también se reunió con funcionarios provinciales y delegados municipales, mientras en la comuna hubo una «mini reunión» de Gabiente.