La creciente proyección minera de Salta despertó el interés de uno de los países con mayor tradición extractiva y tecnológica de Europa. Este martes, la Embajada de Suecia en Argentina desembarcó en la provincia con una importante delegación integrada por representantes de empresas internacionales como Atlas Copco, Volvo, Hitachi Energy, Ericsson, ABB, Xylem, SKF y Scania, entre otras firmas con presencia en Argentina.

La visita fue encabezada por el embajador sueco, Torsten Ericsson, quien mantuvo reuniones con funcionarios provinciales y empresarios locales para explorar oportunidades de cooperación en uno de los sectores que más expectativas genera en la economía regional: la minería.

En una extensa entrevista con El Tribuno, el diplomático trazó paralelismos entre Suecia y Salta, destacó el potencial de la provincia y dejó una definición que atravesó toda la conversación: la minería solo puede sostenerse en el tiempo si existe diálogo social, planificación y cuidado ambiental desde el inicio de los proyectos.

¿Qué motivó esta visita a la provincia de Salta?

Para mí, como embajador de Suecia en Argentina, siempre es importante salir de Buenos Aires. Uno no puede conocer un país quedándose solamente en la capital. Y en el caso de Salta hay algo que tenemos muy en común con Suecia: la minería. Nosotros tenemos una larga tradición minera, mucha experiencia y tecnología desarrollada alrededor de esa actividad. Como este sector tiene un enorme potencial y un fuerte crecimiento en Salta, vinimos principalmente para desarrollar contactos y conocer mejor lo que está ocurriendo aquí.

¿Qué actividades realizaron durante la jornada?

Estuvimos reunidos con el secretario de Minería y sus funcionarios para conversar sobre políticas, regulaciones y el marco de trabajo de la actividad. También visitamos empresas locales para conocer sus proyectos y explorar posibilidades de cooperación con las compañías suecas que vinieron con nosotros. La verdad es que un solo día no alcanza; hay mucho interés y seguramente tendremos que volver pronto.

Las empresas suecas son reconocidas por su tecnología aplicada a la minería sustentable. ¿Qué pueden aportar en Salta?

Ese es justamente uno de los aspectos más importantes. Las empresas suecas tienen una larga experiencia como proveedoras de la minería en Suecia y en otros países. Eso les permitió desarrollar tecnología de punta, servicios y también procedimientos muy avanzados en sustentabilidad.

No se trata solamente de maquinaria o innovación tecnológica. También hablamos de experiencia para reducir riesgos ambientales, mejorar la seguridad y trabajar junto a las comunidades que viven alrededor de los proyectos. Una mina no es una empresa cualquiera: tiene impactos muy grandes y por eso es fundamental hacer las cosas correctamente desde el inicio.

En el mundo existe preocupación por el impacto ambiental del boom minero. ¿Cuál es la experiencia sueca en ese sentido?

El marco político y el diálogo son fundamentales. Desde el comienzo de un proyecto tiene que existir una conversación con las comunidades y con toda la sociedad para explicar por qué se explota un recurso, cómo se hará y de qué manera puede beneficiar a todos y no solamente a algunos sectores.

En Suecia también tenemos desafíos similares. Quizás las condiciones geográficas son distintas, porque nuestras minas están en el extremo norte del país y no tenemos escasez de agua como sucede en La Puna, pero igualmente enfrentamos conflictos vinculados al territorio, al ambiente y a los pueblos originarios. No son temas sencillos y justamente por eso deben abordarse con planificación, prevención y diálogo.

Suecia es considerada un modelo en minería sustentable. ¿Cuál cree que es la clave?

La clave es prevenir los problemas antes de que aparezcan. Si no se trabaja correctamente desde el inicio, después de algunos años pueden surgir consecuencias ambientales muy costosas y difíciles de remediar. Por eso son tan importantes los estudios ambientales, las medidas preventivas y la participación social.

¿Cómo convive la minería con las comunidades originarias en Suecia?

En el norte de Suecia existe un pueblo originario, los samis, cuya vida tradicional está vinculada a la cría de renos. Como esos animales migran grandes distancias, a veces se generan conflictos por el uso del territorio con la actividad minera.

Hemos tomado medidas de protección para preservar esas culturas y sus actividades, aunque sigue siendo un debate abierto. Son desafíos muy parecidos a los que ustedes tienen aquí con las comunidades de la Puna.

¿Cómo observan desde Suecia el escenario económico y político argentino?

Las empresas suecas que están en Argentina no son extractivas; son proveedoras de tecnología y servicios. Muchas llevan más de cien años en el país y forman parte de una tradición sueca de permanencia a largo plazo.

Por supuesto, las empresas prefieren reglas claras, apertura económica y facilidades para importar y operar. La experiencia sueca muestra que una economía abierta puede ser beneficiosa para el desarrollo. Por eso también consideramos muy importante el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.

Argentina tiene un enorme potencial y creo que existe cada vez más conciencia sobre la necesidad de mantener una macroeconomía sana para alcanzar objetivos económicos, sociales y ambientales.

Hay que destacar la importancia estratégica del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur lo que abre una mirada y una definición más optimista sobre Argentina.